21 mar. 2011

Barrio Hammarby Sjöstad, Estocolmo, Suecia

Hammarby, se situa en la ciudad de Estocolmo,y en el pasado fue la zona portuaria de dicha ciudad con graves problemas de contaminación debidas a la industria. Hammarby Sjöstad está construido sobre antiguos terrenos industriales abandonados ubicados en el lado sur del lago de Hammarby, al sur del centro de la ciudad, que históricamente ha formado la frontera natural de la zona centro de la ciudad de Estocolmo. El proyecto busca ampliar el centro de la ciudad a través del agua. La idea de un nuevo barrio se propone a principio de los años noventa cuando se estaba elaborando un plan para el desarrollo del lado norte de la bahía. Pronto se advirtió la necesidad de un plan estratégico para todos los alrededores del lago centrando su desarrollo en el tema del agua y convirtiendo este barrio degradado en un moderno distrito que ampliara la ciudad por el sur. Aprovechando la reconversión del barrio de Hammarby, con una situación de preocupación hacia el cambio climático europeo, decidieron darle un impulso “verde”.


El contexto geográfico del proyecto sirvió de base para el desarrollo del plan maestro. Las fronteras del distrito están definidas de forma natural por una reserva natural montañosa al sur y al Hammarby Lago, que son las vistas principales del distrito, y su mayor atractivo de espacio público abierto. Pasarelas peatonales, andenes y parques lineales proporcionan un perímetro variado a la costa y los residentes tienen acceso a los amarres para embarcaciones en el verano. Una red de parques variada, zonas verdes y senderos recorren el distrito. Siempre que sea posible, el paisaje natural se ha conservado y ha servido de inspiración para el desarrollo. Las cañas y juncos originales permanecen a lo largo de la línea de costa, entre las cuales se han construido pasarelas. Los árboles de abedul crear el paisaje de un parque frente al mar, un hermoso bosques de robles y rocas define el límite del distrito.
El masterplan fue redactado en 1991 y revisado en 1996 por el Stockholm City Planning Bureau. En 1997 se inician las obras después de haber descontaminado unas doscientas hectáreas de suelo. El plan determina construir unas 11.000 viviendas para 25.000 habitantes y 200.000 metros cuadrados de espacios terciarios. Para ello hubo que derribar o cambiar de sitio la mayor parte de los edificios industriales. Entre los escasos que se han conservado está la fábrica Diesel reconvertida en centro deportivo y cultural. Hasta el momento se han construido cerca de 9.000 viviendas en las que viven unas 20.000 personas. Se supone que se van a crear unos 10.000 empleos en el barrio que estará terminado en el 2015 ó 2016.
Los edificios no sobrepasan las seis plantas pero se intenta conseguir un barrio compacto con densidad suficiente para mantener vida urbana y con distancias cercanas a los equipamientos. El hecho de que el municipio fuera el propietario de la mayor parte del suelo permitió adaptarlo al transporte público y proponer la utilización compartida del automóvil. En el sistema de car-pooling implantado participan unos 300 vecinos y unos 25 coches, y se destinan 0,7 plazas de párking por vivienda. Cada uno paga una cuota en la que se incluye hasta el combustible (que es biogás o etanol) y lo usa cuando lo necesita. Las comunicaciones con el centro están basadas en el transporte público: autobuses, un tranvía eléctrico en el que se ha puesto el énfasis en la comodidad y el silencio, y un “ferry” gratuito que permite cruzar el canal y va al centro de la ciudad.
La arquitectura en el barrio es muy sencilla, la mayoría de ellas están construidas mediante prefabricados. Hay bastante variedad de tamaños, desde estudios hasta pisos para familias de cinco personas aunque predominan los destinados a familias de una o dos personas. Cuenta con amplios ventanales y una altura de techo de unos 2,80 metros, pero no destacan de forma apreciable las soluciones bioclimáticas pasivas. Muy pocos edificios cuentan con paneles solares en fachada.
El eje del barrio es un amplio bulevar de casi 40 metros de anchura que es el centro neurálgico del transporte público. Es a lo largo de este eje donde se localizan la mayor parte de las actividades comunitarias y comerciales. Para favorecerlo, las plantas bajas de casi todos los edificios que tienen fachada al mismo permiten diferentes usos. Respecto a la urbanización se ha intentado que sea más urbana que suburbana. Aunque el resto de las secciones de calle son amplias, 18 metros, contienen suficiente espacio. Asimismo los tamaños de las manzanas 70x100 metros están en la media necesaria para producir también sensación de ciudad, sobre todo porque la relación de alturas (de cuatro a cinco plantas a lo largo del canal Sickla y 6 a 8 plantas a lo largo de los corredores principales) producen una sección de calle adecuada.
Probablemente lo más discutible desde el punto de vista del diseño urbano sea la excesiva proliferación de espacios libres que se produce en las zonas interiores de las manzanas que están organizados de forma que casi parecen manzanas cerradas. Aunque es destacable la ausencia de espacios privados en los pseudo patios de manzana algo muy importante y que contribuye a devolver funciones al espacio público.
La fama de este barrio, proviene de las instalaciones urbanas. Dados sus antecedentes de suelos altamente contaminados y la inversión que tuvo. De forma que se decidió hacer algo con las basuras. La clasificación corresponde a los usuarios que la separan en tres fracciones: restos biológicos, papel y todo lo demás. Esas basuras se trasladan mediante un sistema neumático a los centros de procesamiento. Con los restos biológicos se producen abonos, el papel se tritura y el resto se quema en una planta de cogeneración de distrito para producir electricidad, agua caliente y calefacción a las viviendas.
Respecto al agua tiene un tratamiento diferente si se trata de pluviales o de residuales. El agua de la lluvia se filtra y se purifica, por ejemplo mediante balsas de descarga, se deriva hacia espacios verdes o humedales o, sencillamente termina en el lago. Las residuales van a una planta de tratamiento donde se utilizan para producir biogás con el que se cocina y sirve también de combustible (junto con etanol) para los autobuses. Luego pasa a otro lugar donde se recupera el calor residual que sirve de complemento al obtenido en la planta de cogeneración producido por las basuras. Lo que queda se utiliza para conseguir un suelo rico en nutrientes.


Se ha pensado la variedad de usos sobretodo en la arteria principal, dejando el resto de calles para vivienda, en cuanto a la variedad social, desgraciadamente en la actualidad encontramos habitantes jóvenes y con una renta bastante alta.Esto no se corresponde con la idea primitiva de que la población iba a estar mayoritariamente comprendida entre los 50 y los 55 años. En realidad, se aprecia una gran homogeneidad social. 



http://www.hammarbysjostad.se/


Texto:
Esther Vidal Bartoll

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