11 jul. 2011

Wanzhuang, ciudad de Langfang, China

Situándose a medio camino entre Pekin y la ciudad portuaria de Tianjin, al noreste de la ciudad preindustrializada de Langfang y siendo un importante nudo de conexión entre Beijing, Tianjin y Heibei, encontramos un área rural de 80 km2 denominada Wanzhuang. En dicha superficie se distribuyen 100.000 habitantes entre las 15 aldeas existentes a día de hoy. El gobierno de China, tras los acuerdos firmados en 2005 entre el grupo Arup (Reino Unido ) y el grupo Shanghai Industrial Investments (SIIC), ha seleccionado este lugar para desarrollar la segunda eco-ciudad del país, en la que se prevén el orden de 400.000 habitantes para el 2025.


La tierra agrícola está siendo consumida a pasos de gigante en China debido a la rápida urbanización sufrida en los últimos tiempos, avanzado rápidamente la desertización. Wanzhuang proporciona una oportunidad única para explorar el desarrollo de la eco-ciudad con el enfoque de la agricultura como punto de partida. Así pues, en el plan maestro y las directrices de sotenibilidad se priorizará la conservación de las tierras productivas y el patrimonio agrocultural.


El concepto de la propuesta emerge de interconectar las aldeas con un centro común, relacionándolas con el corredor Beijing-Tianjin. La región se enfrenta a enormes desafíos para la protección del medio ambiente y ahorro de energía. Sus recursos de agua per cápita son del 10% menos que la media nacional. El pacto de desarrollo de usos mixtos propuesto por los pueblos existentes permite la conservación de las tierras productivas y el fomento de la importancia del patrimonio cultural agrícola. También se conservarán los tejidos urbanos existentes en las aldeas, así como otros elementos significantes del paisaje natural.


Uno de los pilares de la propuesta es la diversidad social, creando un ambiente heterogéneo. Así pues, se dispondrán viviendas y alojamientos para personas de distintas clases económicas, estimulando las interacciones entre personas de diferentes estratos sociales. Se proporciona una textura más diversificada y dinámica en la estructura de la ciudad, integrando lo social y económico en las zonas rurales. Integración urbano-rural.


La mezcla de las zonas residenciales y de negocios también podrían ser soluciones para fomentar la diversidad y el empleo local. Además, se reduciría la necesidad de transporte masivo, con su consecuencia económica y ecológica. Las edificaciones se proyectan con materiales y diseños respetuosos con el ahorro de energías y el medio ambiente, extendiendo estos conceptos bioclimáticos al diseño de la estructura de la ciudad. Las propuestas son edificios verdes, integración de energías renovables, vehículos de baja contaminación, gestión de los residuos y reciclaje.


En el plan se proponen un total de 60 parques, ubicados en dos grandes zonas centrales y en las zonas periféricas. El espacio verde por cápita será del orden de 23 metros cuadrados. En cada una de las islas urbanas encontramos a menos de 240 m de cada vivienda una zona verde que servirá como centro comunitario. Estos espacios al aire libre se plantean como espacio de ocio y disfrute mediante actividades culturales. Los colegios estarán situados de forma que estén a menos de 500 metros de cualquier vivienda.

Se procura que haya unas buenas conexiones viarias y de transporte público entre los distintos núcleos urbanos, cuidando el paisaje frente a problemas acústicos. Fomentando la interconexión entre los diversos asentamientos de la zona y los principales polos de atracción en el recorrido Beijing-Tianjin.

Fuentes:

Texto:
Esther Vidal Bartoll

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